Los recreos del pequeño Nicolás

A Nicolás y a sus amigos y amigas del colegio les encanta cuando suena el timbre para ir al recreo a  pasarlo bien, haciendo lo que quieran; pero cierto día al colegio llegó un hombre bajo, gordo, calvo y gruñón; era el vigilante del recreo,  más tarde apodado como”el Caldo”. Este no les dejaría hacer lo que quisieran, pues para eso fue contratado por el director. En cada recreo, todos, están más cansados de ”el Caldo”, hasta el punto de que en cada recreo ya no quieren hacer lo que el les dice, y en cada uno acaban armando un buen lío o quedándose castigados con una buena regañina.